Grande | Road Ramos

Os voy a contar la triste historia de una infeliz pringada
Que negoció su fe por el producto que hacían unos fantasmas.
Pero quiso un revés que solo de un pié quedara encadenada.
Nadie más le premiará por no ladrar de rabia.

Ella nunca fue muy grande y tampoco quiso ponerse a comparar.
Pero sabe que el marchante a veces le abraza y otra le habla mal.
Ella nunca fue cobarde y se muerde el labio hasta desangrar.
Cuando esto acabe solo los Don Nadie la podrán escuchar quizá.

Sirvió platos a la gente y todos se sirvieron incluso hasta más.
Admiró el suyo vacío y solo le consuela que sabe cocinar.

Ella nunca fue muy grande y tampoco quiso ponerse a comparar.
Pero sabe que el marchante a veces le abraza y otra le habla mal.
Ella nunca fue cobarde y se muerde el labio hasta desangrar.
Cuando esto acabe solo los Don Nadie la podrán escuchar quizá.

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